PUB



FavoriteLoadingA 0





TOQUES:

Super liga Gran Taza Aventura, Juegos de Super liga Gran Taza Aventura, Super liga Gran Taza Aventura Gratis

pero no sabíamos en qué fecha estábamos. Pronto, nadie llevó la cuenta de los años. Japón nos había olvidado. El horizonte quedaba lejos y vacío Juegos pero el círculo se ensanchaba alrededor de Keito. Ella era joven. Su cuerpo había olvidado las señales de los golpes. También su espíritu. Era la abeja reina y los abejorros corrían a conquistarla. ¿Qué hace tu marido? En cualquier caso, no busca otra mujer. ¿Te gustaría casarte conmigo esta noche? Un marido me basta. El vino de palma se volvió habitual. Y la disciplina se resintió. Algunos de los nuestros llevaban mal hacer guardia Juegos contra un enemigo que no llegaba jamás. ¿Por qué el hombre nos obliga a ser soldados? Sus ejercicios y saludos no servían para nada. Lentamente se había ganado su rango y en unos segundos lo perdió. El tifón golpea la casa de los hombres sin avisar. Sus primeras señales Juegos hay que ser muy hábil para reconocerlas. Perder la cara es una penosa experiencia para un soldado. Perder el respeto de sus camaradas es penoso para cualquiera. Nos pasamos la vida intentando ganarnos el aprecio de nuestro prójimo. Gastamos poco tiempo en ganar nuestra propia estima. Nos habíamos liberado de todo esfuerzo Juegos nos habíamos convertido en esclavos de nuestro cuerpo. Una canción folklórica de Okinawa era popular entre los soldados. Tú y yo, como un huevo. Yo lo blanco, tú lo amarillo, yo te abrazo. El día comenzó con una pelea a propósito de esta canción. ¿Cómo acabaría? Nadie lo sabía. Buscábamos trifulca e íbamos a encontrarla. “Keiko Juegos ven aquí, ven aquí”. Eso es lo que él decía. Semba tenía años, una barba de hombre y una cabeza de chorlito. Fue el primer pretendiente de Keiko. Actuábamos sin pensar. Nada hay más contagioso que la estupidez y la epidemia nos afectaba a todos. Después se produjo lo imprevisto. “Soldados japoneses” El de Agosto, Japón se ha rendido incondicionalmente. El emperador del Japón os pide que rindáis las armas. Un barco americano os devolverá a casa. ¡Soldados y oficiales japoneses, rendíos inmediatamente! Lo increíble había sucedido. No podía ser verdad. Estábamos dispuestos a luchar . años. Controlábamos el Pacífico Juegos ¿Cómo habíamos perdido? No podíamos caer en esa trampa. Le rogamos que volviera a ser nuestro jefe. Algunos mandan, otros obedecen. Ningún otro lazo es útil entre ellos. Japón no podía ser conquistado. No lo permitiríamos. Mejor morir que rendirse. Pero lejos, nuestro país Juegos había aceptado la derrota. El emperador había llamado a sus tropas. Y millones de hombres, renunciando a sus conquistas, volvían a casa. Padres e hijos, mujeres y maridos Juegos todos ellos desesperaban por volverse a ver. Los hombres que habían luchado en vano, regresaban Juegos Muchos no volverían nunca. Nosotros ignorábamos lo que pasaba en Japón Siempre estuvimos en Anatahan. ¿Contra qué enemigo defendíamos esa roca? El único enemigo es normalmente el aburrimiento. La jungla había devuelto un tesoro. Un avión enemigo destruido. Dudoso recuerdo de la civilización. Como buitres, nos lanzamos a la búsqueda Juegos



Remonter