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¿Qué insinúas? Quizá solo nosotros sobrevivamos cerca del portal, solo nosotros podamos acercarnos lo bastante al Tecnódromo para apagarlo. ¿Pero cómo? Nos persiguen. Creen que somos monstruos. Necesitamos que nos cubran las espaldas. Lo que quieren es arrestarnos. A menos que Radio Un sorbito y seguiremos siendo los mismos por dentro, solo que con aspecto humano por fuera. Vuestra infancia llega a su fin. Os convertís en hombres. Vosotros decidís. Yo hago lo que vosotros me digáis. Lo dejo en vuestras manos. PUESTO DE MANDO DE LA POLICÍA ¿Seguro que vendrán? Seguro. No disparéis. No disparéis. No disparéis. ¿Qué sois exactamente? No nos gustan mucho las etiquetas. Hay quien nos llama raritos, otros monstruos. Digamos solo que somos cuatro hermanos neoyorquinos que detestan a los abusones y adoran su ciudad. Y, en este momento, somos su única esperanza. ¿Y por qué tendría que creeros? No nos tiene que creer a nosotros. Él puede decírselo. Vamos, Vern. Cuéntale lo del acuerdo. ¿Qué acuerdo? Oh, ese acuerdo. El Halcón siempre será El Halcón. Pero es posible que mis amigos me echaran un cable de nada. Estos cuatro son los que atraparon a Despedazador la primera vez. Yo tuve un papel más bien secundario. Hemos estado trabajando para proteger a la ciudad de las sombras. Y creemos que tenemos una posibilidad. Pero necesitaremos estrategia. Instinto. Lógica. Y un corazón como una casa. A vuestros vehículos. Escoltad a April, Casey y Vern al muelle . De allí procede la fuerza electromagnética del portal. Te paso las coordenadas. ¡Enviad a un equipo! Llevadnos al edificio Chrysler. Desde allí llegaremos a la nave y atraparemos a Krang en su casa. Vamos, O’Neil, súbete. Hay un aparato de respiración en los cascos para que podamos sobrevivir en la atmósfera de montaje del Tecnódromo. Y he fabricado la versión portátil del dispositivo de teletransporte Radio Mirad lo que hemos logrado. Es indiscutible. Seremos dioses en la historia. Lo seré yo. Y usted será lo que siempre ha sido. ¿El qué? Una nota a pie de página. No.



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