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Si lo arrancan de la planta con sus propias manos Ese compromiso, ese contacto es algo muy especial. La experiencia sensorial en sí. Es algo que huele muy bien. Los colores son muy atractivos. Quieren ser parte de eso. ¿Cómo va eso? ¿Podemos romperlo así, o voy por una herramienta? Herramienta. Herramienta. A los chicos les encanta jugar con la tierra. Para empezar, es parte de ser chico. Pero creo que también disfrutan conectarse con la naturaleza. Lo mejor de estar aquí es que pueden ver de dónde sale su comida. Y verán a chicos que cosechan su alimento y luego lo prueban, lo saborean. Dicen: “No sabía que la espinaca sabía tan bien”. Pregúntenles a los alumnos cuál es su clase favorita, probablemente sea la de Nutrición. Les encanta poder cocinar y luego comer. Comimos coliflor con pesto. Comimos una ensalada de la huerta, llena de plantas y hierbas diferentes. Es genial, porque la hacemos nosotros mismos. No sabía lo especiales que éramos. Pero ahora que conocí un distrito diferente, al que va mi hijo Me dieron una lista de alimentos que no se pueden comer. MAESTRA DE PRIMER GRADO ESCUELA PAUL ECKE Y era todo: “No, no, no”. Estaba sorprendida. Le dije a la maestra: “No puedo creerlo”. Y me dijo: “¿No tienen un programa de bienestar?” Y dije: “No, esto no es un programa de bienestar. Las cosas que no puedes comer no son un programa de bienestar”. Y luego pensé en Encinitas, y eso es lo que hacemos. Ellos dicen: “¿Cómo podemos estar bien?” Y se concentran en las cosas buenas que podemos hacer. Y ponemos los recursos en manos de los chicos y los dejamos elegir solos, y eso es mucho más poderoso y más divertido. Es muy divertido. GRANJA OCEAN KNOLL Esto era un vertedero. En serio. Era un terreno baldío. Siempre fue propiedad del distrito escolar. Pero estaba lleno de basura. La gente venía a tirar camas viejas y chatarra, y teníamos que limpiar. Era desagradable. Ahora es una huerta forestal. Estos son nuestros árboles frutales. Ahí hay unos manzanos. Tenemos acelga, fresas y camote. Esto se paga solo, en serio, con los productos que usamos para la cocina didáctica que tenemos en el campus. DIRECTO AL PLATO, CULTIVAMOS EL ALMUERZO DE NUEVE ESCUELAS También tenemos una barra de ensaladas con productos frescos y locales. También donamos a bancos de alimentos locales. Creemos que la comunidad es muy importante en nuestro trabajo. Esta es una de las maneras de devolver lo que recibimos. Tim, ¿cuántas escuelas tienen letreros de: “Hacemos felices a las lombrices”? No muchas, supongo. Me gusta lo que tienen aquí. ¿Dónde están las lombrices? Están por aquí. Me encantan las lombrices. Mira eso. Tenemos muchas lombrices que están haciendo su trabajo. Aquí hay muchas. Mira eso. Lombrices muy felices. Están muy felices. Las lombrices son fabulosas. Sin lombrices, las plantas de la granja no estarían tan sanas. Y las lombrices son geniales, van por ahí, haciendo lo suyo. Las lombrices son geniales. Como educadores, tenemos que considerar otras perspectivas. Todos vuelven a lo académico en el distrito escolar. A nuestros chicos les va muy bien a nivel académico. Siete de nuestras nueve escuelas han sido distinguidas por eso. Así que, creo yo, el tiempo que invertimos en salud, nutrición y bienestar ha rendido sus frutos. Pero también vemos que nuestros chicos están más sanos, les va mejor en las evaluaciones estaduales en relación a la fuerza, el estado físico y la flexibilidad. Creo que es, en parte, gracias al yoga. Nuestros alumnos se gradúan con conocimientos de nutrición, salud y bienestar, y creo que eso es tan necesario como la lectura y la matemática. Todos, en Ocean Knoll, están orgullosos de haber plantado algo, de haberlo visto crecer, de haberlo ayudado a crecer, y, luego, de habérselo comido. Comer algo que tú creaste es increíble. Creo que hay una verdadera sinergia entre la comunidad, el personal, los maestros y los padres. Y empezó con unas huertas escolares, hasta que nos dimos cuenta de que las huertas escolares presentaban grandes oportunidades de aprendizaje. Tenemos ciertas ventajas. El clima de San Diego es propicio para el cultivo todo el año. Pero hay otras cosas que puede hacer cualquier escuela. Tim tiene razón. No todos tienen el lujo del maravilloso clima del sur de California. Pero el clima no es lo único que determina el éxito de un programa de bienestar. Como vimos, las escuelas pueden ser un gran lugar para una huerta o una granja. Pero la verdadera magia de estas huertas está en la manera en que pueden unir a la comunidad. Como el programa de Eliza, al sur de Chicago, la Windy City Harvest Farm. Ubicado en uno de los barrios más difíciles de la ciudad, su puesto vende alimentos frescos y baratos a toda la comunidad, y los chicos pueden llevarse, gratis, todo lo que puedan cargar. La granja en sí es un lugar seguro. ¿Lo llevas todo junto? Sí. ¿Seguro? Sí. Bien, gracias. Los chicos pueden trabajar aquí durante la temporada, en vez de en locales de comida rápida. Aquí, pueden ganarse unos dólares y, quizá, cambiar su vida. Todos los años, adolescentes de todo Chicago vienen aquí y trabajan todos los días con nosotros. Desarrollan una relación con el alimento. Ven cómo los hace sentir el alimento cuando comen de manera sana. Yo solía vivir a patatas fritas y sándwiches de pollo picante. Creo que la comida me afectó a nivel emocional y me provocó acné. Y entonces me di cuenta de que debía comer más frutas y vegetales. Tiene muchos beneficios. Se exponen a nuevas oportunidades, y eso genera un efecto dominó en toda la comunidad. ¿Cuántas cajas son? Diez. ¿Diez? Son adolescentes, pero nunca es demasiado pronto, ni demasiado tarde, de eso nos hemos dado cuenta. Comen sano, le llevan la comida a su familia, mueven el cuerpo, horas por semana, durante siete semanas. Así se crean los hábitos. En mi opinión, si convences a los chicos, todo lo demás los seguirá. Porque los chicos no quieren enfermarse como sus padres. Muchas veces, los padres no hacen lo correcto porque creen que a sus hijos no les gustará. Aun si creen que no les gustará, corran el riesgo. Inténtenlo. Quizá sea su comida favorita de todo el mundo. Me engancharon. Y esa lección aplica para todos los aspectos de su vida, no solo la comida. Corran el riesgo, inténtenlo. Quizá les guste. Poder tener voz para educar a la gente para que controle su salud, como dijiste, es lo más importante que podemos hacer. Como dijo Emily Dickinson, “si cuidas las cosas pequeñas, las cosas grandes se cuidan solas”. Como hemos visto, se necesitan muchos pasitos para vencer la obesidad infantil y garantizar que nuestros hijos lleven una vida más larga y saludable. Desde cambios inteligentes hasta tener una huerta leer las etiquetas o aprender a cocinar hay muchas cosas pequeñas que todos podemos hacer para lograr cambios en nuestra vida y la de quienes nos rodean. Nadie dice que vaya a ser fácil. Con padres ocupados, escuelas con pocos fondos y muchos alumnos y la falta de acceso y conocimientos, los obstáculos a superar son muchos. Pero es posible tomar toda clase de enfoques. Ya sea una educadora que habla de bebidas azucaradas o una zanahoria parlanchina en una misión nutritiva o chicos de años que organizan un boicot o un distrito escolar entero que se enfoca en la nutrición. Algunos programas son sencillos. Otros son complejos. Todos marcan la diferencia. Y recordemos que casi todos los expertos con los que hablé en esta travesía son muy positivos en relación al futuro. Creen que vamos por el buen camino. Pero todos saben que no podremos acabar con la obesidad infantil de la noche a la mañana. Llevará tiempo, mucho tiempo, quizá, cambiar los hábitos alimentarios de una nación entera. Pero si podemos hacerlo, un chico a la vez una familia a la vez Así eres con el chocolate. una comunidad a la vez pronto, quizá, podamos tachar el casillero y decir: “¡Misión cumplida!” El que dice que no estamos progresando no sabe de lo que habla. Hace cinco años, nadie podría haber predicho lo que logramos. Incluso yo, que estaba dispuesto a dedicarle la vida a esto, si hubiera sabido que íbamos a lograr un tercio de lo logrado, al menos, habría saltado de alegría. Avanzamos a pasos agigantados. No quiere decir que no queden décadas de trabajo. Es una buena noticia, ¿no? Es una gran noticia. No puedo creer que sean chicos. Crearán su propio futuro. Tienen la actitud, tienen el deseo. Tienen la información. Están entusiasmados. Tengo muchas esperanzas. Todos tienen la capacidad de ayudar a cambiar una escuela. Y las escuelas necesitan esta clase de cambio. No hay maestro, profesor ni director de servicios alimentarios que quiera que aparezca un chico desnutrido que no esté listo para aprender. Todos tenemos la capacidad de dar pasos básicos para llevar a los chicos por el buen camino. Más chicos miran a otros chicos cocinar por la TV. Más chicos hablan del tema con sus propios pares. Creo que buena parte del movimiento tiene que surgir de los chicos. Hay que empoderar a los chicos. Cuanto más se involucren en el proceso Todo vuelve al tema de la autoestima. Es más probable que quieran consumir ese alimento si lo prepararon ellos. Es un tema de autoestima. ¿Te gusta la comida sana? Creo. Me gusta mucho el brócoli. ¿Sí? Sí, es mi vegetal favorito. ¿Cuál es tu fruta favorita? La banana. Bueno, el brócoli y la banana. Dinos qué vegetales aparecen en la ficha de hábitos saludables que hiciste hoy. ¿Puedo ir a buscarla? Me olvidé. Bueno. Enseguida vuelvo. No importa, ya me acordé. Había brócoli, y Ya me acordé. Brócoli, nada más. ¿Estás grabando esto? ¿Pondrás esto para que lo vea el mundo entero? Hola. ¿Y bien? Sí. ¿Qué?



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