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Tomó solamente siete semanas de reclutamiento para conseguir diez jugadores y siete en una lista de espera. Y en esos círculos, eso fue más que suficiente para empezar la mitología. Por la mañana, los jugadores estarían contando y escuchando historias sobre este juego en Londres, Tokio y Dubai. Apuesto todo. Al final de ese año, yo reporté un ingreso de cuatro millones setecientos setenta y tres mil dólares. Cada centímetro cuadrado de él era legal y estaba en los libros. Era la mejor organizadora del juego en el mundo. Todo en propinas. Todavía no me había quedado con nada. Y aún no había reclutado accidentalmente a miembros de un sindicato ruso del crimen. Al principio, usaba drogas para mantenerme despierta. Primero Adderall. Luego Adderall en polvo para vencer los horarios. Después cocaína, Valium, Vicodin, Percocet, y más Adderall. Renté un apartamento penthouse e instalé pantallas de plasma para los apostadores deportivos. Tenía los partidos de las apuestas bajas los miércoles, jueves y domingos en mi apartamento, con los martes en la noche en el Hotel Plaza con el gran juego. A las llegaban los repartidores, se instalaba la mesa, se pulía y se colocaban sillas alrededor exactamente a pulgadas. Usaba fichas personalizadas y dos repartidores que trabajaban una hora, y otra descansaban, con un nuevo equipo luego de horas. Los casinos habían descubierto que ciertas esencias hacían que la gente fuera más propensa a hacer grandes apuestas. Los casinos bombeaban esas esencias a través de la ventilación. Yo tenía velas personalizadas. Había estado trabajando con una nueva repartidora llamado B. No de Beatrice, sólo era la inicial. Ella había estado trabajando en salones de juego baratos en el lado Este y nos hicimos amigas. Baja la intensidad. A los grandes jugadores no le gustan las manos rápidas. Un reparto sarcástico, genial. Tienes que hacerlo. No hacerlo es una locura. Debes poder verlo. Te han timado cuatro o cinco veces. Tienes cientos de miles en la calle, y ese dinero no lo vas a volver a ver. B me lo había estado sugiriendo por mucho tiempo.



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